Pesos y medidas

Anoche me acosté con un terrible dolor de espalda. Reflexionando: pesan los años. Pero no los míos, pues apenas soy púber y tengo veinte veranos contados. Son los tuyos los que me ahogaban cuando dormía. ¡Maldita la hora que lo averigüé! Maldita la hora que me dediqué a hacer cábalas en el Metro mientras iba hacia casa. Era eso lo que no me dejaba respirar y que hizo que llegara de nuevo a un estado de desasosiego. Intranquilidad porque tú ya has vivido. Infelice de mí que esperaba algo que no llegará a ocurrir…

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~ por Amelia Edwards en octubre 1, 2008.

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