Procelosas aguas

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Nada, ayer, que me decido a ir a la piscina de al lado de casa (después de tres años con el proyecto en mente). Todo perfecto, salvo las prisas. Mi tía, que va a hacer el gamba junto a sus amigas al nivel 0 de natación (oh, esto da para dos post me parece a mí), quejándose durante el trayecto a la Fernando Martín. Una vez allí, entramos, decido sacarme un bono de 20 (¿véis? si mi intención es buena), y tras pagar la cuota me adentro en esos vestuarios. Óscar se habría puesto enfermo con tanta ubre suelta… jajaja. Me cambio yo también, y rebusco en la mochila las gafas de competición y el gorro a juego con el bañador. Salgo del vestuario en dirección a la piscina: me desilusiono. “¡Joder, Adelina, me habías dicho que era olímpica! Esto llega a … ¿20 metros de largo?”. Nada, es lo que hay. Me dispongo a calentar mi musculatura, por lo menos para evitar males mayores (ay, morena, no sabes lo que te espera). Me pongo el gorrito Arena, gafas Speedo, y me ducho. “¡Me cago en Satán, qué fría está!”. ¿Cubierta? Esa es la palabra que se refleja en mi mente. Cubierta está, pero el agua caliente no. Me vuelvo a desilusionar. Por fin decido a entrar en el agua clorada. Hago 10 respiraciones, me reajusto las gafas y comienzo a dar brazadas. Croll y braza. Que agobio de calles. El del bañador amarillo me da un codazo. A la siguiente lo mismo se lo devuelvo. Sigo nadando. Cubro las distancias unas 20 veces. Respiraciones y demás, el agua ya empieza a estar a temperatura estable. O soy yo que me estoy quedando muy fría. Y noto el latigazo. En medio de la piscina, el gemelo derecho decide cabalgar por libre. Aguanto hasta llegar al borde de nuevo. Dentro del agua intento que el gemelo regrese a su lugar pero continúa impertérrito. Salgo como puedo ya que las socorristas están al otro lado de la piscina, charlando, ajenas a mí. Y es evidente que o me acerco yo, o ellas no vienen. Me alzo al bordillo, y cuando voy a ponerme en pie, regresa de nuevo el calambre. Contengo un grito (¡Dios qué dolor!). Situación bastante patética: me quito el gorro, intento que mi gemelo vuelva a su sitio, pero no puedo sino andar de puntillas con esa pierna. Momento angustioso.De andares extraños recorro los 20 metros que me separan de las baywatch. Ellas siguen a su ritmo. Hablando. “Perdonad, ¿tenéis Reflex?” Una de ellas pone los ojos como platos: ¡pero qué calambre te ha dado! Mientras, uno de los monitores de cursillo, que sí se había dado cuenta, se acerca a darles consejo a las socorristas sobre cómo estirar mi gemelo. Sigo mordiéndome la lengua, que duele un riñón y parte del otro. La chica no hace bien su trabajo, con lo cual consigue que se me monte otras dos veces. “Ana, le tiene que doler un montón, déjame a mí”. Como si fuera una rata de laboratorio se turnan para intentar ver los cambios de mi gemelo, que parece rehusar ayuda y compañía, y se enconde… aparece y desaparece como el Guadiana. Procelosas aguas las del polideportivo Fernando Martín. Si lo sé, entro al gimnasio y no a la piscina. A la salida, y tras 20 minutos de estiramientos, paso por botiquín, porque sigue un dolor intenso en la zona, sensación de quemazón incluida. Consigo el ansiado Reflex y se apodera de mí esa sensación vaporosa y etílica del producto de alcanfor y mentol. Como en una nube. Por la noche hablo con la prima de Barcelona, médico profesional. Haz tal y cual… esto… lo otro… En fin, visita al médico esta mañana. Un pequeño desgarro muscular, en tres días solucionado. “Eso sí, el dolor no te lo quita nadie”.

Tentada me veo a colgar una foto con bañador y copa de campeonato. Hace años aún era buena en esto de nadar… Mi momento de gloria, diría yo.

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~ por Amelia Edwards en noviembre 13, 2008.

7 comentarios to “Procelosas aguas”

  1. Hola Cris!
    Genial la descripción que has hecho. Parece que te estoy viendo y todo.
    Yo el domingo voy a correr la Herri Krosa aqui en Bilbao. Son 10 km. A ver que tal. Leyendo tus experiencias acuáticas, lo mismo me animo a escribir un post contando como me fue, no se.
    Un abrazo muy fuerte y recuperate pronto!!

  2. Hola wapaa!!! Iendo de blog en blog he acabado en el tuyo y creo que te conozco de la uni de History jejeje, si quieres agregame y hablamos muxuss: ander943@hotmail.com

  3. ¿Nos conocemos? ¿Seguro? Para mí que te confundes de persona…

  4. Por cierto, Mikel, claro que sí, haz una crónica de la Herri Krosa. Estaremos esperándola, jejeje.

  5. ¡¡¡Has vuelto!!! y con la energia d siempre, je,je ¡que guay!, has estado putatenicamente genial. Besos a repartir (pa ti y pa ti)

  6. Ya te esta costando colgar eso!, me vence el sueño. Chao

  7. Ayy… Iñaki, que me ha tocado cerrar la cuenta de correo y enseñarle a mi tía (véase: mi vecina aquí en Madrid) a abrir sus correos… con lo cual no he podido subir nada. Si de aquí en 20 minutos no hay nada, mañana a primera hora lo tienes. Buenas noches!

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