Folías

Tengo que reconocer que cuando tengo el día alegre, escucho música alegre. Y hoy es uno de esos días (o mejor dicho, de esas noches). Hace días me cautivaron las folías del gran maestro Savall, y hoy quiero compartirlas con vosotros.

La folía es una vieja danza de origen castellano, descrita por Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana como «una çierta dança portuguesa, de mucho ruido porque ultra de ir muchas figuras a pie con sonajas y otros instrumentos». Danza alegre, según algunos autores es ya citada por el portugués Gil Vicente como una “danza de pastores”, en 1503, en una de sus obras. Popular, animosa, que alegraba los humores y propiciaba la improvisación, será una cualidad aprovechada por los autores del barroco. Interpretadas con arpas, violas, violines, guitarras, y cierta percursión, se irán adoptando nuevas progresiones armónicas, conviertiéndola en un tema musical recurrente, con cierta similitud a las chaconas, los pasacalles y las zarabandas. Su tema principal, sometido a variaciones, modulaciones y alteraciones, será ampliamente utilizado por autores como Corelli, Lully, Antonio del Cabezón o Juan del Enzina. El origen ibérico acabará diluido en las cortes de época, y el propio Lully la adaptará al noble amargor de Versalles, siendo una folía más sosegada, menos pasional. Dejando cierto regusto peninsular, aún sobreviven en Canarias, siendo un baile tradicional de tempo lento.

Por eso rescato para vosotros dos folías que el gran Jordi Savall ha tenido a bien de interpretar junto a sus músicos. Como decía Donato, un amigo, es “música hipnótica”. Melodías que te animan a sonreír. A evocar recuerdos y a viajar dentro de tu mente. A volar todo lo lejos que quieras y a descansar todo lo cerca que puedas. La primera de ellas es de un cancionero anónimo del s. XV, y si prestáis atención podréis oir el boato de la corte, el protocolo cerca de los tronos, las criadas con bandejas en el banquete, las risas de las doncellas en los divanes, el ruido de las copas. Podréis escuchar el rasgueo de las cuerdas, y los pasos de los danzantes en la gran sala aterciopelada. El medievo en sus atardeceres, el otoño de la Edad Media, como decía Huizinga en su libro. Y ésa es para ti, Roberto. Y la segunda de ellas es una folía criolla, de Perú, llamada también El espíritu de la danza, de 1650. Evocadora, te transporta a épocas coloniales, alegre barroco, el arpa te deja caer entre los maizales, y puedes oler los cafetos llenos de granos desde aquí. Oyes niños correr entre plantaciones inmensas de azúcar, y ves rubores de jóvenes con faldas caminando con cestas de ropa, de un crisol de colores, a juego con los cedros, las quinas o las vainillas peruanas. Es la alegría hecha danza. Y ésa, por ser alegría, es para la pequeña Uxue. Espero que Mikel y Marta te duerman con canciones de duermevela como ésta. Para que en tus dulces sueños evoques algodonales y risas, sol y brisa, calma y dorados.

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~ por Amelia Edwards en octubre 23, 2009.

2 comentarios to “Folías”

  1. Muchas gracias tía Cris!!!!! Me ha gustado mucho…

    Un beso.

  2. 🙂 Muchas gracias Kali . Savall es muy bueno y su música te transporta 🙂

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