El pianista de esa conocida marca de coches

Llevo tiempo queriendo escribir una entrada sobre un libro. Lo triste es que no lo he acabado de leer aún. Y ahora, revisando el mail, veo que habéis escrito vosotros dos, Nico y Raúl, hace escasos minutos (de hecho, mientras revisaba el blog de uno, me llegaba la actualización del otro). Como actuáis como gemelos univitelinos, pues yo, que llevo varios días con las ganas de escribir, no voy a ser menos.

Podría escribir un comentario de un libro de Historia, que alguno sí he leído hace poco. Pero entonces este blog se convertiría en un foco (¿moco?) de cultura, y atraería ingentes masas de estudiantes buscando una reseña para ese trabajo que entregar en menos de dos horas. Y no. Me niego. Una cosa es que divague acerca de mi triste (digo triste como sinónimo de no interesante) vida, y otra, que culturice a las masas con el cristinismo (viendo el panorama, lo mismo me monto mi propio partido).

Así que no, no hay comentario de libro. Aparte, es un libro que probablemente no os interese. (¿Qué hago juzgando los intereses de los posibles lectores?). Me queda la mitad, ya veré qué hago. Por lo pronto, esta semana he ayudado a un chaval a recuperar su PSP perdida (¡en tan sólo dos días! Nota: para contratar mis servicios como investigadora privada, mensaje y hablamos de precios…). Amplié mis conocimientos en patología dentaria (al final acabo en esto, jajaja, cinco años de carrera tirados por la borda, como una gorda en un crucero; lo bueno es que mi profe me “cedió amablemente” una carpeta con lecturas de máster de Antropología Física, dado que se ha fijado que me interesa esto de ver sangre y vísceras en clase), así como en osteología (con emails inesperados, pero que agradezco de corazón… ¡Ubelaker es mi ídolo!). También me he enterado que Charlie Sheen deja Dos hombres y medio. Bueno, esto la verdad es que no es relevante.

El miércoles, mientras bajaba a ver al amante bandido a su pueblo (sí, es un pueblo, grande, pero pueblo), me encontré con la violinista octogenaria de Cuatro Caminos. Como ninguna persona del vagón del metro se levantaba para cederle el sitio al marido de ésta, me levanté yo. Creo que hacía años que no me agradecían con tanta insistencia el hecho de haber cedido un asiento. La mujer me sonrió, y por el acento, juraría que es rusa. Como mi mente no deja de funcionar desde que sale el sol hasta que se pone, imaginé que en la Rusia de los años cuarenta, esta mujer había emigrado, junto a su familia. El Madrid de posguerra, que los acoge, y les da gloria en los escenarios. Pero al cabo de los años, la gloria se esfuma como si fuera humo, y se olvidan las amistades que hizo el renombre, la moda. Sobre los noventa, pensé, debieron ver reducidos los ingresos por las galas, los conciertos, y ahora mendigaban en el metro. Aunque todo esto no lo sé, fue un recodo de mi mente. En cualquier caso, me hubiera gustado poderle decir que me cruzo con ella todos los días que cojo el metro en Cuatro Caminos, y que en Callao, en la esquina de la FNAC, algunas veces también la he oído (sobre todo en verano). Y que su Brahms suena muy bien, pero que cuando toca Chopin, se nota cierta artrosis, los años pasan factura. Mientras los miraba, con cara de afabilidad charlar sobre el día, me imaginaba que iban como Charlie, a su casa, a cenar coliflor, a contarse sus achaques, y sus quereres. Y me hubiera gustado decirle al resto del vagón que esa señora pertenece a Madrid, que es la historia viva de Madrid, y que yo, una extraña en la ciudad, me había dado cuenta.

Al final, bajaron en Avenida de América, dándome otras mil gracias. Y yo me quedé con la duda de no haberle preguntado nada.

Ay, esto de ser tan tímida, qué cosas tiene. Me dejo cosas en el tintero, me temo.

 

El caso es que hoy he descubierto un nuevo lunar en la teta izquierda al salir de la ducha. No, eso tampoc es relevante. Y que me voy de mariscada, y de cena y concierto. Y mañana, de barbacoa.

Besos, familia. (¡Que Terol se ha hecho Facebook! ¡Qué crack!)

 

También os dejo música, pero para que averiguéis de dónde narices ha salido. No, no es Joe Sisaishi. Mi hermanito me ha dado la plasta con el anuncio, quiere saber cuál es la canción del piano. Bendito Hyundai, con sus benditos anuncios publicitarios. ¡Tenéis deberes!

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~ por Amelia Edwards en marzo 12, 2011.

9 comentarios to “El pianista de esa conocida marca de coches”

  1. ¿Hellokitteando un poco, Cris? Qué bien sienta, eh?

    Me ha gustado tu entrada. Pero has de saber que a la mayoría de los madrileños poco nos importan los demás. Somos demasiados en Madrid como para preocuparnos.

  2. Deberías decirnos el nombre del libro, al menos, quizá sí que nos interese. En cuanto a intereses, si resulta que la Antropología Física te interesa conozco a la directora del Departamento de la UAH. Es, además, directora de un Master que no está nada mal, en el que colabora mi jefe, además. Es una posibilidad de futuro: no sólo tiene que ver con Arqueología, podrías terminar siendo una Huesos en el departamento pertienente de la Policía Nacional.
    Al primer acorde me sonaba a Yann Tiersen, pero no sé lo suficiente de piano como para mojarme.

  3. Una pregunta, nenes: como os he “citado” y enlazado vuestro blog cuando ponía vuestro nombre, ¿a vosotros os llega un aviso de que “alguien os ha enlazado desde otra página”? La verdad es que tengo curiosidad, creo recordar que en la tabla de herramientas del blog se puede ver desde cuántos sitios te indexan y tal, pero no estoy muy segura.
    Por otro lado, es que llevaba unos días queriendo decir algo, pero no sabía muy bien qué. A ver si la próxima tiene algo más de rigor.
    Nico, es que yo no soy madrileña. A lo mejor por eso me preocupo algo más. Aunque se me está pegando algo, me temo…
    Ah, Raúl: no es Yann Tiersen. La gente en los comentarios de Youtube dice lo mismo (aunque con él no veo el parecido) y dan la plasta con Summer, de Joe Hisaishi. Pero tampoco, se parecen lo que un canto a un botijo… ¡y mi hermano no deja de meterme presión para que averigüe de dónde ha salido!
    Lo de Antropología y etc., tendremos una charla sobre eso.
    Por lo pronto, he estado mirando opciones. (Lo de ser una Huesos no me importaría, y con un policía tan guapetón, ¡ainss!).
    (Pero he notado cierta publicidad encuebierta, eh!)

    Ya os contaré el nombre del libro… en la próxima entrega del blog. ¡Besos, familia!

  4. Creo recordar que a mí me llegó un mail similar al que llega cuando hay un comentario, eso fue todo.
    Para lo del piano tendrás que preguntar en otra parte, me temo.

  5. Que no, que no soy vancorral, que soy el Abuelete.
    Ha estado chula la entrada por tantos temas que trata. Me ha parecido simpático lo de politizar el cristianismo y la historia de Charlie Sheen. Lo de la señora rusa, como bien has dicho que la ves muchos días, te reto a que venzas tu timidez, que no lleva aningún sitio, y otro día le digas algo. Seguro que la señora te lo vuelve a agradecer y te presenta a su hija rubia.

    Yo tengo un software de estadísticas de visitas que me pone cuántas tengo diarias y de dónde lo hacen, entre otras cosas.

  6. Pues pone Vancorral, Kale…
    Esto… ¿compartís contraseñas ya? Pues a ver si va a ser verdad lo de que era… vaya.

    Es cristinismo, el Partido Cristino, no cristiano. Pero bueno, para el caso, lo mismo.

    ¡Pero en serio que sois…! Madre, el tiempo que llevaréis ocultándolo…

    Ya hablaré con la señora “rusa”, aunque nunca tengo la oportunidad de cruzármela sentada al lado mío. A lo mejor fue una oportunidad única.

  7. Mmmmm… creo que me llegó un mail cuando me enlazaron. Por cirvo, ¿como se hace eso? Me parece poco cortés que todos me enlaceis y yo a vostros no…..

  8. Según parece, Vanessa James. El tema se llama “Summer”, y es una versión de un tema de Joe Hishaishi. Claro que yo lo único que he hecho es consultar, una vez más, a Google…

  9. Sí, sí… Olvidé actualizar la respuesta: mi hermanito encontró a la pianista hace varias semanas ya, estaba más contento que unas castañuelas. Y me redescubrió a varias cantantes de blues.
    Es que no he tenido tiempo para actualizar esto, la verdad…
    Los muertos y las muertas, que ocupan mucho.

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