P. 14

Tengo bastantes cosas para actualizar, pero poco tiempo (bueno, quizás no dispongo del necesario a invertir actualmente). Así que, como últimamente me hacen sentir como una princesita, pues dejo un poema de princesitas, al que no hace falta añadir nada más. Cuando vuelva de la boda, playa, fiesta, playa, volveré a actualizar. Bueno, o antes, ya veré. (Kale, tranqui, que no pierdo el norte, que sé que mi blog no es de poesía…). Pero el gran Neruda merece la pena.

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah, déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto, el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah, tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeñ@, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueñ@ del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

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~ por Amelia Edwards en junio 7, 2011.

5 comentarios to “P. 14”

  1. Pfffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffff………

  2. Me gusta la poesía, pero me gusta más que hallas parado el tiempo para disfrutarla y seleccionarla para tu blog . Estas muy guapa feliz y todo el mundo se da cuenta.

  3. Puke raimbows…..

  4. Nicolasitolacasito, deja que nos digamos estas cosas… ¡Envidioso!

    Tú también estás muy guapo, mr. R. ¡El amor, que sienta muy bien!

  5. Cuando acabéis con el moñigueo, me avisáis….

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