Ay Señor, llévame pronto

Me desperté con la alarma del móvil, las 07.15 (realmente, las 06.50, lo llevo “demasiado adelantado”). Se notaba que fuera hacía bastante frío, por las gotitas de vaho de la ventana de la habitación. Me volví a dormir (total, tengo que “descansar en vacaciones”). A eso de las 09.30, apareció mi madre. Mejor dicho, abrí los ojos y estaba ella mirando desde mi ventana. Me desperté. ¡Coño! (Me he vuelto una verdulera malhablada). Estaba nevado. Pero dos horas antes, naranjas de la China. Una bonita capa de azúcar glassé en el tierno monte de enfrente, el que veo cuando levanto la cabeza de la cama (es que es nido, qué pensáis). En Semana Santa, con un planazo de salir al campo a comer, celebrar un cumpleaños y catar todas las limonadas habidas y por haber, y amanece un Jueves Santo con el monte blanquecino. Lo comenté por Facebook (ese Facebook vilipendiado por el gafitas, que sí, que lleva razón, pero es práctico). Teníamos un plan conjunto las de la cuadrilla, y se nos había chafado. Digo, por las previsiones del Montesdeoca. Así que operación “Cumple de Miguelito entre rocas” abortada. Como ellas no madrugan tanto (o duermen lo que hay que dormir) se despertaron ya cuando clareaba y la nieve se había esfumado, como el chantilly en una tarta. “Pero qué dices, chica, nevado… si está con simple escarcha, de las primaverales”. Aunque yo había hecho fotos. No porque me ilusione ver nieve (que en la aldea es algo normal, no como los madrileños… que parece que meáis oro cada vez que caen unos copos), sino porque me había traído el camarón y era una verdadera pena no hacer una mísera fotografía y volver a Madrid con el medio kilo vacío. Aunque claro, ahora que viene el amable kender, tengo/tenemos que nikonear de nuevo. Esta noche, a darlo todo. Y mañana, comida campestre (plan B). Si no nieva de nuevo, claro. Ahora anda lloviendo. Ayer tarde, nevaba, a los cinco minutos sol, nevaba, a los cinco minutos sol…

¡¡Así no hay quién planifique nada, connnnnnnnnio!!

P.D. Me ha encantado el tono de Whassapp (me la trae al pairo cómo se escriba, yo sigo funcionando con un móvil prehistórico de teclas, y tan feliz…) de la Seti (ay, nuestra Setilla, Silvia para los padres de amigos). “Ay Señor, llévame pronto”. Totalmente albaceteño. Como debe ser. Nui.
Se pasó toda la noche sonando en los pub que frecuentamos. Aunque aquí no estilamos lo de la vergüenza ajena.

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~ por Amelia Edwards en abril 7, 2012.

3 comentarios to “Ay Señor, llévame pronto”

  1. El desarraigo… el desarraigo…

  2. Y que digas, chico… Aunque estos días en la aldea han estado muy bien. El dolor de muelas de hoy se compensa con la limonada y las torrijas.
    Eso sí, el regalo del cumpleaños, que hemos hecho hoy, un trineo, llega tarde… Mañana sol y calor primaveral. Mala suerte.

  3. Bueno, todos los años en Noviembre diremos aquello de “se acerca el Invierno”….

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