Sr. Goseascoechea

Me resulta verdaderamente triste llegar de una celebración y ver un mensaje de un amigo en el que se indica que usted lo ha importunado con sus comentarios, debido a que ha decidido asaltarlo desde una conversación personal de esta bitácora.

NOTA: Sé que va a hacer caso omiso a los párrafos que siguen, si es que se digna a leerlos, pero son la antesala de las consecuencias que acarrea “molestar en exceso al personal”. Debería leerlo, aunque sólo sea para la introspectiva personal que debiera hacer los próximos días.

Como pudo comprobar (creo amargamente), hace unos días decidí vetarlo definitivamente en mi blog. Y digo MI blog porque es de mi autoría y propiedad, y sí, aunque el franquismo ya acabó, yo practico la censura en las fronteras de mi reino. Los blogs por los que usted se pasea no son privados, porque no escondemos nada a nadie, pero son personales, porque conforman un pequeño ágora en el que intercambiamos opiniones, frases de afecto, debido sobre todo a la distancia que nos separa y a la escasez de los encuentros, son blogs cuasi familiares, de gente que se conoce en la realidad, no de extraños que pretenden descubrirnos el número áureo.

He estado investigando en la red, y aunque no puedo considerarlo como spam o correo no deseado ante un ente judicial, desde luego incurre en lo que se denomina ciberdelincuencia —dado que he solicitado activamente el cese de un contenido concreto en sus aportaciones, obteniendo una negativa por su parte—, lo que me hace pensar en tomar algún tipo de medida legal contra usted (¿acoso, tal vez?). No es técnicamente correo comercial, pero si hacemos un refrito legal, comprobará que está violando algunos de MIS derechos constitucionales como es el Artículo 16 o la LSSI. Lo copio, entiendo que no tiene a mano la Constitución, sólo la Biblia:

Artículo 16.

1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley.

2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Por otra parte, aunque la LSSI fue creada en inicio para referirse al comercio electrónico, lo cierto es que, dado que la Iglesia, como cuestión física, representa una asociación “sin ánimo de lucro”, que vende “productos” (como la salvación eterna, las bulas, las prebendas, las misas de difuntos, las ceremonias de boda, los exorcismos…) y genera capital económico, su PUBLICIDAD descarada en mis comentarios entra a formar parte de lo que se denomina spam (definido como el envío de publicidad a destinatarios —generalmente en masa y a un gran número de ellos: en nuestro caso, tres afectados, aunque desconozco a cuántos más haya molestado en el orbe telemático— en relación a los cuales no se les ha solicitado el consentimiento en orden a la remisión de tales comunicaciones). Creo que no hay más que añadir a todo esto, porque queda perfectamente aclarado (sí, en negrita y subrayado, para que le conste visualmente).

Bien. En algún comentario anterior le ofrecí la potestad de comentar sobre los post sin hacer alusión alguna a cuestiones religiosas, pues como le comuniqué, es algo personal y NO QUIERO que en mi blog se produzcan tales comentarios. Es evidente, por la progresión de sus aportaciones, que ha obviado esta concesión y ha seguido en la misma línea. Ahora mismo retiro tal disposición: los post que publico hacen referencia a ideas, estados de ánimo, situaciones y anécdotas MERAMENTE PERSONALES, por lo que autorizo a dar su opinión a los que realmente me conocen en persona, no a desconocidos como usted, sr. Goseascoechea.

No entro ni siquiera en la falta de respeto hacia mi persona de los últimos comentarios, pues me parece realmente deleznable que usted me juzgue sin conocerme y diga esas barbaridades de mí (para su suerte, mis amigos no han accedido a ellas… por su bien). Mis méritos académicos son míos, y se los comunico a mis amigos, no a mis enemigos. En una sociedad en contexto de crisis como el actual debería saber valorar cualquier esfuerzo académico, dado que los pilares de la sociedad se conforman en el conocimiento y la transmisión del mismo, no en palomas que conciben humanos. Recuerde que su pensión la pagaré yo así como las personas a las que está incomodando con sus aportaciones, no debería jugarse su pan tan a la ligera…

Calculo, porque no me he molestado en averiguar muchos más datos de su persona (tengo mejores cosas que hacer con mi vida), sobre todo por el vocabulario empleado y por las arcaicas ideas que usa, que debe ser una persona ya mayor que vivió un franquismo recalcitrante, que creció bajo el abrigo de Fraga, que votó a la sacrosanta Alianza Popular y que rechinaba cuando veía a Suárez en la televisión, pensando que Carrero jamás debió volar tan alto… Puede ser que sea del Opus Dei o de los Kikos… y tenga casi una docena de hijos, todos concebidos bajo la mirada de Dios y de la Virgen, en medio de un rosario a medio rezar con su señora, en una cama desconchada con crucifijo en la cabecera, en la albufera valenciana. Quizá es sacerdote ocioso, aunque probablemente sea un laico siervo, el de las primeras lecturas en la misa dominical, que ha pagado una vidriera en la iglesia de su barrio y cree que tiene ya un pedazo de Cielo a su nombre (recuerde esa canción popular que trata del fenómeno igualatorio: “tengo una caja de pino para ti en un rincón del cementerio”… y otra que habla de la sangre de Cristo: “el vino que vende Asunción no es blanco ni tinto ni tiene color…”). Probablemente aplauda de emoción cuando su Camps, aquel de los trajes, sale en los medios de comunicación, y se flagele en la Semana Santa ante la impiedad de la sociedad, pensando que el Partido Popular es lo menos malo del panorama político (¡que vuelva Francisquito! dice en las tardes de verano junto a su señora, que teje patucos para uno de sus nietos). Quizá tenga un pequeño altar con la imagen de Rajoy, que besa todas las noches antes de dormir. Si no hace todo esto, aun así, seguirá siendo un señor de cierta edad, que ha accedido a la información digital hace poco (ya sabe, cursos de la Diputació, Universidad para mayores… y que, para mi desgracia, no le han aportado otra cosa que moscacojonerismo; aunque le ha hecho salir de la temida ignorancia), que en vez de mandarse cartas cadena y correos sobre Cristo con sus hermanitas de la congregación, ha decidido molestar a una joven que le dobla (¡le triplica!) en coeficiente intelectual, y que tiene un blog personal para amigos personales, no para señores de Valencia que nada le aportan.

Y es que ahora más que nunca tengo clara la cuestión de la inteligencia de su persona. Como probablemente no deje de molestar en lo que le quede de vida (no creo que ande en los últimos estertores… aunque nunca se sabe), la única solución plausible es esperar a que san Pedro le llame a la diestra de Dios y deje de dar por culo (me permito la licencia, aunque tengo una exquisita educación). Otra, que he meditado, es bien clausurar el blog, bien hacerlo privado, para que no acceda al mismo sin un permiso personal que OBVIAMENTE NO LE DARÉ. Así no tendrá motivos para hacer incursiones molestas y desagradables (que llegan a tal punto de amargarme el día…).

Es más que evidente que si quisiera que personas como usted accedieran diariamente a las secciones que he redactado, habría incluido publicidad de pago en la página, para que al menos me reporte algo, o la habría publicitado en los buscadores y logrado un mejor posicionamiento (no se moleste en buscarlo, no creo que sepa de lo que estoy hablando…). Lo triste es que, sin yo haber puesto miel para cazar moscas, se me ha llenado el blog de las mismas (sí, sí, gente como usted).

Dije que no volvería a escribir una entrada aludiendo a su persona, pero antes de comenzar mis vacaciones, quería dejarle claro que yo también puedo defender a los que me rodean, y sobre todo, puedo defenderme de sus ataques. Tendrá noticias mías por otra vía muy pronto, no se angustie. Y no creo que ésas le hagan tanta gracia.

Mi abuelo, que sí era una persona de la que adquirir un rico conocimiento, y que probablemente hizo más por España que usted en sus años de rezo, me dijo una vez que no había mayor desprecio que no hacer aprecio. No rece por mí, no lo necesito, ya tengo una abuela que lo hace diariamente. Ahórrese sus comentarios, ya de cualquier tipo, creo que he expuesto con rigor mi veto y las razones justificadas en este texto. Dejó de ser bienvenido hace tiempo, pero creo que no había quedado claro hasta ahora. No vuelva a molestar a los que me rodean, o seré yo la que le moleste (y no, no se lo recomiendo).

Anuncios

~ por Amelia Edwards en junio 26, 2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: