Una noche de perros

[Por cortesía de la conexión del kender, subo esta entrada, que estaba prevista viera la luz una vez en la aldea, o bien de nuevo en la gran ciudad; aun así, la retocaré a la vuelta…].

De mis primeras incursiones en esto de los post literarios. No recuerdo cuántas he podido redactar en el blog, pero muchas no han sido. De las últimas que diviso en el horizonte, la del verano pasado.

Eso significa dos cosas: 1) Los pocos libros de literatura que he leído a lo largo del curso, ergo, el poco tiempo de “ocio literario” de que dispongo; 2) Los muchos libros/artículos/ensayos que he leído acerca de la temática académica que me ocupa, ergo, la dificultad (aunque dice la leyenda que hay gente que puede) de compatibilizar estudios y tiempo libre. Vale, sé que de por sí soy un caso perdido.

Descargué la novela de Hugh Laurie (el actor monísimo que interpreta/ba a House… en pasado, que la serie ya ha acabado) por varios motivos: 1) me parece un actor fetiche (era un padre adorable en Stuart Little, la peli doblada por Emilio Aragón… luego dejarse la barba de mendigo y tener esos ojazos haciendo de médico fue sumando puntos; lo cierto es que ha mejorado con el tiempo, como el vino aragonés en barrica de roble: sus primeras obras dejaban entrever que era el Quique San Francisco inglés, y no creo que nadie augurara que fuera a ser un madurito tan cañón… ains); 2) me gusta el humor inglés (acidez necesaria, bromas europeas, ironía de oro…); 3) sí, era una novela de Hugh Laurie (¿ya lo he dicho?); 4) era literatura diferente: me cuesta mucho leer algo “nuevo” teniendo tantos clásicos por leer antes de convertirme en ceniza.

Quizá la parte negativa (una pausa, voy a revisar la lavadora. Todo ok) fue la portada. No sé si fue impuesta por el impresor, o qué, pero desde luego canta a House por soleares. No sé por qué, cuando la veo, pienso en Tarantino. Portada a lo Tarantino. Un señor en moto y los círculos beat ingleses. Todo muy Sex Pistols.

El caso es que ahí estaba yo, con un libro cargado en el Kindle. Como las lecturas fueron pospuestas durante mucho tiempo, este año no me traje a la playa ningún “libro de verano”. De hecho, he venido con lo puesto: Plenilunio, de Muñoz Molina (qué pasa, me apetece leerlo) y algunos cargados de año en año en el maravilloso aparatito, cortesía del kender. Había empezado el libro con pocas esperanzas: lo cierto es que tienes que alejarte lo suficiente de la esfera House para poder pillar los chistes, para que te haga gracia el libro, para que te enganche, y para leer los comentarios con la voz varonil y sexy de House (sin pensar en enfermedades y/o lupus). Lo he leído en dos tandas temporales, pero no afecta a la historia, pues seguía en mente cuando lo he retomado.

El tío, Thomas Lang (desconozco si ése es su verdadero nombre, pues da unos cinco a lo largo del libro y en algún momento dice que no tiene por qué ser su nombre; WTF) es un ex-policía y pistolero a sueldo que se ve envuelto en un asunto muy feo. Pero de esos feos, feos. (¿Esto va a ser una entrada hellokitty?). Le encargan matar a un señor, A. W. (por dar un toque de misterio), y decide, como buen inglés, que sería cortés avisarle antes, lo típico: “oiga, me han pedido que le descerraje la sien, si no le importa, procure salir en línea recta de casa, párese… para facilitar las cosas”. Pero al ir a avisar al buen hombre, se le complica la vida. Los que querían que se lo cargue no son los que son, al que tenía que matar no es el que es, la hija del que tenía que matar no es… bueno, esa sí. Pero todo está liado como una madeja de lana de abuela. Llega un momento en que piensas (y le dices al aparatito de lectura): no, hombre, no, no se lo digas, que es de los malos… o eso me parece. El pobre Tom se hace “la picha un lío”, como popularmente se pronuncia en las calles sevillanas, ya no sabe si va o si viene, si tiene amigos o son los peores enemigos, si juega en el bando de España, o en el de Italia (eh, eh, alusión a la Eurocopa: para que digáis que las chatis no prestamos atención a vuestros juegos de cernícalos). Se puede situar temporalmente el libro por una referencia, precisamente al solar español: “la semana pasada los de ETA pusieron una bomba en Barcelona”. Como ando en la playa en el momento de redactar esto (sí, en un .txt, sin conexión social), no me he parado a revisar esto, pero vamos, que se puede ubicar. Un lío tremebundo, el pobre Tom acaba haciendo el oficio más feo del mundo [nota mental para Nico: no, no se prostituye]: un terrorista de Minessotta (arg, ¿dónde van las letras dobles?) llamado Ricky, paleto que aprende a desmontar un M-16 mientras piensa en tías guarras… Ricky, evidentemente, es una de sus personalidades. Tom Lang se hace un lío con el acento que debe poner la mayoría de las veces (vale, es cierto que le da demasiado al whisky).

Pero, y desde luego es lo más interesante del libro, todo, exclusivamente todo (todo el libro, todas las páginas, todos los párrafos) están plagados de conversación mental que tiene consigo mismo Tom. Cuando habla, hace apostillas relativas a lo que van a tardar en responder los demás, o lo que van a responder, incluso. Eso, a medida que fueron pasando las “hojas” (es que yo tengo un porcentaje y un número de líneas, no tengo páginas, mimimimimi…) hizo que me sintiera muy agusto con la lectura. Nos parecemos más de lo que parece, verbigracia, Thomas Lang y yo, “Amelia Edwards”. Es una manía personal, pero yo tampoco dejo de pensar en lo que me va a responder el oponente, me gusta observar a las personas (se aprende mucho), sus gestos, sus palabras. Suelo probar varias respuestas en el microsegundo en que se están produciendo los chispazos mentales en el otro (en medio del silencio más pavoroso). Me gusta ser así, en el fondo.

El final no lo destripo, porque es una novela que recomiendo para un día ocioso, por ejemplo, un domingo en la playa. Pero es bonito. Sorprendente Hugh Laurie en su novela (se notan los años de teatro), muy recomendable (la catalogo, nuevamente, de lectura de verano). Vale (como dijeran los impresores reales).

Anuncios

~ por Amelia Edwards en julio 1, 2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: