El indio cani cazador de caimanes, fuente de sabiduría vital

Sí, niños, sí. No me he vuelto loca (del todo). Estoy aburrida, para qué negarlo, preparando unas prácticas sobre la Unión Europea que llevan esperando y poniéndome ojitos tiernos desde que decidí aplazar la asignatura hasta el final del estío (en un vago intento por prepararla durante toooodo el verano; como si no nos conociéramos ya, Cristi, parece mentira) y hoy me he dicho “this is the DAY”. Pero lo cierto es que es un coñazo soberano y regio, me están hartando las prácticas del sr. Leprechaun (¡¡tronco, ¿a mí qué me importan los documentos Comunitarios Europeos o las políticas de acceso a los documentos históricos…? Por no hablar del listado pormenorizado de leyes en EurLEX -quiero/debo/necesito pegarme un tiro-… Leprechaun, tú antes molabas).

Con la tontuna de preparar lo que he dejado para este septiembre, empalmando la beca con el contrato de todos los veranos y nuevamente la beca ahora en septiembre… no voy a tener vacaciones [aquí el público lector debe llorar]. Y lo cierto es que, mal que me pese reconocerlo (gñeeeee), ando bastante exhausta. No ha sido sólo un año, sino dos. Bueno, o algo más. Llevo tiempo sin vacaciones, sin tirarme a la bartola (DE VERDAD, no vaguear sólo un día). Necesito descansar. Porque el cansancio mental y físico se ha unido, como si fueran dos siameses, y no logro ubicar el principio de uno con el final de otro.

A lo que iba. El otro día, tras llegar de trabajar (rutina diaria): quitarme el uniforme, dormitar 5 minutos sentada, bajar a comer, subir a echarme una siesta de las que se te van de las manos y te despiertas a las 19.00… y luchar contra la molicie y el hastío para ponerme a hacer algo de las tareas académicas (sin aprovechar bien el tiempo), decidí “tomarme un descanso” (de los de antes de empezar a hacer algo). Atraída por el sonido de la tele como las viejas a los cupones de ofertas, eché un vistazo al salón, donde mi queridísimo hermano yacía tirado en uno de los sillones, concentrado en la pantalla. Pensé “otra serie de coches, fijo”. Y no, señores, no. Mi hermano se ríe porque cuando hago zapping y me paro durante DOS MINUTOS en canales basura tipo MTV, a ver chonis americanas chillando en los bares (sí, es Jersey Shore; podéis pedir mi expulsión del país), y casualmente él me pilla en mi momento zapping, él alardea de ver programas interesantes. Sí, todos de subastas, subastas de coches, subastas de objetos antiguos, cazatesoros de subastas y… coches. Todos los programas habidos y por haber de coches: desmontarlos, montarlos, piezas interesantes y extrañas, compra venta de vehículos, tuneado, etc. En fin, muy sibarita el crío (si viérais mi garaje, todo el aceite por el suelo, herramientas, motores y demás, me entenderíais).

Y por primera vez, aleluya hermanos, no era de coches. Resulta que en uno de estos canales “culturales” ponen a media tarde un programa sobre cazadores de caimanes. Sí, sí. “Cazadores del pantano”. Me reí, claro. A estas alturas de la película no me veo viendo “Jara y sedal”. Y me senté, por curiosidad. Resulta que compran etiquetas (para controlar el número de animales) y tienen que cazar caimanes (Illionis, oh, bendito lugar). Es un reality de cazadores, muy garrulos, muy americano profundo, con lanchas a motor, barro, escopetas gigantes y escupideras para el tabaco de mascar. Eso sí, las dos tías que cazan me resultan simpáticas. Hay dos hermanos que dan un poco de asquete (tipo síndrome de Diógenes) y un par de indios chonis (indios americanos, claro), amen de un familia entera y otro pringados novatos con un perro. Y ahí es donde voy.

Me hallaba yo con mi cocacola y un bocadillo (es que bajaba a merendar, por si no lo había dicho), cuando de repente, en una de las situaciones del programa (te cuentan todos los días de la temporada de caza… jajaja, en plan GH), uno de los dos indios canis (adjunto foto, para que se entienda), cazando ya cansadísimo porque se acerca el final de temporada, tiene que dejarle las riendas a su hijo indio cani (de esos de to wapo reshulon que dispara el arma con un solo brazo y lleva pendientes de diamante). El hijo, que lamenta que su padre sea tan cabezota y a pesar de la extenuación, continue (llevan 23 días trabajando desde las 06.00 hasta las 21.00), le dice que pare, que descanse. Y el padre indio cani le suelta “no, hijo, ahora es cuando debemos trabajar; la temporada se acaba, y tenemos que dar el 100% de nosotros. Después ya descansaremos, pero ahora es tiempo de esforzarse al máximo”.

Sí, señores, sí. Ahí es cuando me dije “cojona, Cristi, este tío tiene razón. Deja de holgazanear y hacer el canelo todas las tardes y ponte a acabar lo que tienes pendiente. La satisfacción de descansar cuando acabes no te la va a quitar nadie. Y es justo ahora, ahora mismo, cuando tienes que dar el 105% de ti. Así que no te quejes tanto y ponte al turrón, cueste lo que cueste, que puedes”.

En fin, ya acabo. Ando con las pilas cargadas gracias a un indio (americano) cani cazacaimanes que me ha iluminado con su sabiduría vital. Voy a tener que decirle a mi hermano que selecciona buenos programas de TV.

Padre cani (de negro), hijo cani (con los brazos cruzados)

Anuncios

~ por Amelia Edwards en agosto 25, 2013.

2 comentarios to “El indio cani cazador de caimanes, fuente de sabiduría vital”

  1. Vaya, cuanto tiempo sin bloguear ¿verdad?
    Me lleva pasando un tiempo eso de llegar del curro y sentarme delante de la tele con los ojos vidriosos y no ver nada. Tengo que dejar de currar…..
    Besos.

  2. ola buenas m gustaria iniciarme en la caza de caimanes si alguien estuviera interesado hablenme muxas gracias y un saludooo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: